miércoles, 4 de abril de 2012

Un mundo que agoniza

"Con el dinero -y, tal vez, incubada en él- hay, a mi entender, otra nota diferenciadora del progreso moderno: el deseo de sobresalir o, lo que viene a ser lo mismo, la ambición del poder. En este punto la analogía del hombre con las aves en la llamada por los biólogos "jerarquía del picoteo" es patente. La aspiración de todo hombre es elevar su rango, anteponerse, no tanto acrecentando su cultura y sus facultades como amedrentando a su adversario o debilitándolo.
La técnica se convierte así, no ya en una posibilidad de dinero, sino -lo que es más grave- en una posibilidad de dominación. De este modo, mientras entre los hombres se acentúa el espíritu de competencia, en la esfera internacional se plantea una cuestión de hegemonía que no se resuelve, como antaño, fabricando más espadas o más fusiles, sino buscando un arma que, llegado el caso, sea suficiente para arrasar al adversario -y, con él, a la Humanidad entera- en unas décimas de segundo. La cuestión de la supremacía no se establece ya en términos de prevalencia sino de aniquilamiento."

Miguel Delibes, Un mundo que agoniza.

Estoy en absoluto acuerdo con este texto. Creo que uno de los muchos defectos del hombre que hace de este un mundo podrido en algunos aspectos, obedece a que en muchas ocasiones no intentamos superarnos a nosotros mismos, sino a a los individuos que creemos que son, o que podrían llegar a ser, superiores a nosotros en algunos ámbitos. Es por ello que los convertimos de forma inmediata en nuestros rivales, a raíz de esto utilizamos recursos que perjudican y corrompen los valores de la sociedad.
Somos el detonante de nuestra propia destrucción...

http://www.youtube.com/watch?v=zmoNMpwW_iA


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